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Apnea del sueño

Apnea del sueño

¿Qué es esto?

El síndrome de apnea del sueño se refiere a pausas que duran más de 10 segundos y que ocurren durante el sueño. Generalmente asociadas con ronquidos intensos, estas pausas pueden ser apneas o hipopneas (una reducción muy significativa, pero no completa, del flujo aéreo) y generalmente se asocian con microdespertares y desaturaciones >3% de oxígeno en el torrente sanguíneo. El índice de gravedad que suele asociarse con esta enfermedad es el índice de apnea/hipopnea (IAH), que combina las dos formas más frecuentes de pausas. A nivel mundial, la mayoría de la población experimenta algunas apneas o hipopneas durante el sueño, y hasta 5 episodios por hora se consideran normales. La gravedad de la apnea del sueño se divide de la siguiente manera:

Normal: IAH <5/hora;

Leve: IAH entre 5 y 15/hora;

Moderada: IAH entre 15 y 30/hora;

Grave: IAH superior a 30/hora.

Al igual que el ronquido simple (ronquidos sin pausas significativas), la apnea del sueño afecta principalmente a varones (algunas estadísticas recientes indican una prevalencia superior al 20% de la población) y también está estrechamente relacionada con el sobrepeso, aunque todos los factores que favorecen el ronquido (mencionados anteriormente) también influyen en la aparición de este síndrome.
¿Cuáles son los síntomas?
Los ronquidos, cuando se complican con la apnea del sueño, pueden causar complicaciones neurocognitivas, siendo el síntoma más frecuente la somnolencia diurna excesiva (demasiado sueño durante el día). Esta somnolencia se debe a la fragmentación del sueño: cada apnea promueve un microdespertar desde el punto de vista electroencefalográfico; es decir, el paciente no se despierta conscientemente, sino que la función cerebral se ha despertado para reiniciar la respiración, fragmentando el sueño en cada apnea. Este hecho altera el descanso nocturno normal y el paciente puede experimentar una sensación de sueño permanentemente no reparador, lo que influye en sus actividades diurnas. En pacientes no diagnosticados o no tratados, esta somnolencia se asocia con accidentes de tráfico y laborales. Por la misma razón, la apnea puede provocar irritabilidad, cambios bruscos de humor, bajo rendimiento laboral y fatiga fácil. En los hombres, esta patología también está directamente relacionada con casos de impotencia sexual. Las complicaciones más graves en adultos están relacionadas con las patologías cardiovasculares asociadas: debido a la disminución sistemática del oxígeno en sangre durante el sueño y al estrés permanente sobre la función cardíaca y cerebral, los pacientes con apnea del sueño grave tienen un riesgo mucho mayor de infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular que las personas sin esta enfermedad.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El diagnóstico del síndrome de ronquido/apnea del sueño se realiza mediante un estudio del sueño llamado polisomnografía. Este examen puede realizarse de forma ambulatoria, llevando el paciente a casa un equipo que evalúa el sueño nocturno completo, o en un laboratorio, un examen considerado más preciso y fiable, pero también menos accesible. Estas pruebas miden el número de eventos respiratorios durante el sueño y proporcionan información igualmente útil para la evaluación de esta patología: nivel de ronquidos, relación entre los ronquidos y las apneas y la posición corporal, índice de desaturación, número de microdespertares (cuando se dispone de un electroencefalograma), variaciones en la frecuencia cardíaca nocturna y la presencia de apneas complejas. Los médicos responsables del diagnóstico y la monitorización de los ronquidos y la apnea del sueño suelen ser especialistas en otorrinolaringología, neumología, psiquiatría o neurología. Recientemente se creó la especialidad de Medicina del Sueño.

¿Existe tratamiento?

En casos de apnea del sueño grave, el tratamiento más eficaz hasta la fecha es la CPAP. Se trata de un dispositivo que impulsa el aire hacia el cuerpo durante el sueño y mantiene una respiración constante durante toda la noche. Los avances tecnológicos en este campo han permitido reducir el tamaño de estos dispositivos, lo que facilita su transporte. Además, la amplia variedad de mascarillas que han surgido permite prácticamente la adaptación a cualquier tipo de rostro. Sin embargo, a pesar de esta evolución positiva, entre el 20 % y el 30 % de los pacientes aún no se adaptan a la CPAP y prefieren optar por otras soluciones. Entre estas, surge de nuevo la posibilidad de utilizar dispositivos de avance mandibular o de optar por soluciones quirúrgicas (cirugía). Normalmente, las opciones quirúrgicas tienen como objetivo reconstruir la vía aérea superior, ensanchándola. Esta recomendación…

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